“Que es lo fácil? Dejarse, no estar, no nada? No sé, no entiendo.” Y ahí vos decis: “No hay nada que entender, no hay nada que perder”.
- “Si? Estás seguro?”
“Si, estoy seguro.”
- “No, no hay nada seguro, nada. Ni lo que vos sentis por mi, ni lo que yo siento por vos, ni lo que me figura bajo garantía de por vida. Se rompe, se arruina, se termina.”
“Todo renace, todo vuelve a empezar”
-“Quizas, lo único que es seguro es que me siento cómo el orto”
“Puede ser, pero es una elección.”
- “Yo elijo sentirme así?”
“Sí.”
- “Ajá...el vacío que tengo por dentro es elección mía? Que la historia se repita alrededor mío tmb?
Odiarme, no soportar nada. Estar tan sola. Si, puede ser que sea elección, pero algo que es así es que tener nuevas cosas lleva tiempo. La confianza y etc.”
“Claro..pero siempre es una elección.”
- “Si, cómo elegir no estar con alguien. No lastimar, sino seguir otro rumbo.
Entregarme un telegrama de despido en mano y con la otra sostener la mía.
Esperar en vida romántica vaciarse hasta la última gota y sentir nada.
Callárselo, hacer un duelo silencioso que hace eco en las entrañas, ahí al lado de la bolsa que vaciaste adentro suyo.”
“Tuyo.”
- “No, en ella.”
“De que hablas?”
- “De que estoy sola, pero no me refiero a los amigos, la flia. Me abandone, y me odio por eso, me deje sola sola, sin sentir, sin vivir, sin gozar. Sola con una lata de lágrimas y sentimientos que termine de abrir con la parte tiernita del corazón descuartizado o de corte mariposa. De tu puta estocada al alma.”
Y hablo sola, totalmente sola, porque vos tmb me abandonaste, dejando un vacío y la sensación de una mentira. La sensación de mierda de encontrarme cara a cara con mi verdadero enemigo.
No sé como hacer, “te odio, te odio y te odio” grita le nena pataleando frente al kiosco.
No luchaste por mi, no luche por mi. Si, sos vos y tmb soy yo.
Alejo, alejo, alejo a mil doscientos kilometros de distancia. Nada vuelve. Nada. Lo conocido, lo regular. Un cómo estás?..ah...yo genial, aunque un re garrón no consigo el lápiz a mina que tira pedos fosforecentes de plutón. Si, bueno, ahora te llamo.
No y no. Me niego a formar parte del ego del completo y nada tengo y todo tengo y blanco y negro y si. Si, me encanta, todo lo que soy.
Cdo uno deja de pensar en uno? No sé, nadie presta un oído, a nadie le interesa!
Yo tengo mi culo blanco ala, vos..fijate que conseguis.
Si, te quiero un montonazo, cdo puedas haceme uno de esos orales pro cancer que sabes, pero mirame a los ojos que me gusta más.
Dale, y yo dejo que manches mi puto interior y retapices de color negro y rojo todo, viscerame el alma, carneame el músculo latente, que sangre, que desangre.
Marcame cómo vaca propia, marcame el culo, el lomo, marcame la frente.
Total mis ojos reflejan la hinchazon cerebral y sideral de la crisis.
Inmune al dolor? No, estás equivocado. Ahora siento, y siento miseria, y tristeza, y soledad, huecos por todos lados. “Entre los escombros de un amor que dejo de existir”, se titularía la canción cursi que pega con tonada melosa y voz sexual.
No, no te sientas importante, el mío querido, el mío. Lo dejé colgando de alguna sonrisa. Si, no sé de cual, pero seguro de esa sonrisa de boludita.
“Sólo se que no se nada”, retumbó en la pocilga la tonada profunda logrando cierta distorsión. No sé, no conozco, no sale. Lo único que sale es húmedo, salado y cae y deja todo hinchado, rojo, espaciado.
Cómo se perdona? No me acuerdo. Tengo amnesia existencial.
Y si, el rigor te mata. Bueno, perdón, nos mata.
Si, gracias eh, por ahora no vuelvas.
Pero volves igual.
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